viernes, mayo 30, 2008

Cut Copy


Las polillas revolotean en torno
a la bombilla encendida,
el invierno empieza o está por empezar.

Vuelos torpes, helicoidales,
como granos de algo vivo pero ciego.

Un suave olor a pan asciende y se dispersa
a lo largo de la calle del barrio.

Bombilla incandescente de 75 watts,
luz amarilla,
reverberando encima de un piso
de cuadros negros y amarillos,
tablero de ajedréz en el algunas veces
jugue con damas;
superficie adonde las polillas caían calcinadas,
desmembradas, larváceas.

Afuera, del otro lado de la ventana,
otras bombillas alumbran
habitáculos ortogonales,
de la misma luz amarilla.

Enfermeras enfermas,
secretas secretarias escondiendo
pecados detras de lentes y chalecos,
revelando bragas exquisitas.
estilistas desalineadas y marchitas,
tintoreros desteñidos,
madres madreadas,
lavanderas con olor a lavanda,
chicas coquetas y crocantes
cubiertas de caramelo.
bombones envueltos en celofán.

La marea baja,
la tienda cierra.

Apostado todavía en la ventana
voy editando con torpes manos
y rudimentarias herramientas,
un guión pálido y deslucido,
intercalando frases acertadas,
sustituyendo
un acto corriente, tímido y cobarde,
por eso que supe un segundo después
de haber hecho lo que hice.

Crapillo '08

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