Ir al contenido principal

Bloomsday 16 junio 2010

Bajo por estas gradas desdentadas, por estos escalones graníticos que seguramente tienen décadas de estar acá.  Los zapatos han ido gastándolas, dándoles brillo y una ligera concavidad en el centro.  En las orillas se deposita un sedimento tan añejo que a nadie se le ocurre ya la idea de quitarlo.
Bajo por esas viajas escaleras y voy sintiendo el aroma de la calle.  Llovió esta madrugada,  oía el sonido de la lluvia en los techos cercanos, en las múltiples gargantas y orificios que surcan las paredes de la casa.  Es rico despertarse y no tener ni puta idea de qué hora es, oír que llueve afuera y poder seguir durmiendo con esa sensación tibia y efervescente de caer plácidamente en el sueño.  Desperté nuevamente a las seis y media.  Una llovizna finita caía todavía, una chica caminaba hacia la tienda bajo un paraguas negro y nada más.  Seguí la sombrilla de regreso hasta que desapareció en la esquina.  Motores a lo lejos.  Mis pies se enfriaban.  Vejiga matinal.  Saludo a la matina.  Miré mi rostro por primera vez en el día, nada diferente a ayer, la cabellera empieza a preocuparme.  Rostro picassiano de haz y envés.  Descargué el ánfora en ese inodoro sin tapadera, nuevamente manchas de sarro oscuro.  Mis pies nudosos y amoratados.  Veintiséis, veintisiete, veintiocho... treinta y seis.
La cama se había enfriado, poco a poco a poco a poco mi cuerpo calentó nuevamente las sábanas que todavía olían a sueño.  Veía al techo en sepulcral posición faraónica, manos cruzadas sobre el pecho. Pensaba cosas que tocaban el sueño, un viento enrarecido soplaba desde la ensoñación mis matutinos pensamientos. Las puertas vecinas empezaban a abrirse y a cerrarse, llaves entraban y salían, motores arrancaban.  No había voces.  Soledad.
Bajo por esos escalones carcomidos y un olor puro me inunda de repente.  La tierra mojada es limpia.  El aroma barre los humores fatuos del sueño.  Voy bajando y escucho el sonido lijoso de mis suelas, mordiscos nanométricos a la concavidad, a cada paso, a la concavidad, a cada paso... abrasión.
Cielo nublado pero permeable, la luz va encontrando su camino.  Los yuyos empiezan a salir, pequeños filamentos verdosos coronados de minúsculas hojas; gotas inverosímiles aferradas a otras hojas más grandes, tiemblan, se alargan, se retraen, se alargan, caen.  Hojas, flores, insectos, plástico ahogado a la orilla de la calle, alguien se da cuenta y va por una escoba.
La tierra mojada despide ese olor a ... tierra mojada.  Aspiro: té, tierra mojada y tabaco.  El tabaco es el de mi ropa, el té es el de mi memoria.  Voy por un cartón de leche mordiendo la concavidad del asfalto. Leche para el té de la memoria.  La leche también huele a leche, el té huele a té y a cosas guardadas.  Las monedas tintinean en mi bolsillo.  Los autos que pasan van despacio, la gente que ha salido habla bajito, la fina lluvia cae, y yo regreso tocando las monedas dentro de mi bolsillo.  El silicio de la tristeza mordiendo nuevamente la concavidad.  Saco la llave que meto cuidadosamente, no quiero ser yo quien irrumpa esta quietud.  Cierro con sigilo.  Me acerco a la ventana a ver mis pasos andando todavía, a mis suelas que crujen como cortezas crocantes de pan.  Té con leche.
El periodiquero no anuncia su pan amargo, la fresca tinta negra.  Bajo nuevamente a través de la concavidad, comiendo con mis pies.  Busco calderilla con mi mano izquierda, las monedas cambian de oscuridad. Los dedos ven.  La piel mira, reconoce, repele, se enamora.  Debería hacer una llamada telefónica, mis dedos curiosean entre monedas, la piel busca otra piel, la íntima interacción cutánea.  Demasiado temprano para el inicio de la cadena de interacción.  La tetera hierve, trece gradas, dejo el diario en la mesa, apago la hornilla y el vapor sube apurado a condensarse en esa nata grisácea allá arriba.
Bodhidharma, Los vagabundos del té.  Confirmo el sabor de la infusión, la temperatura, el dulzor.  Apruebo, autorizo la leche, autorizo, el pan tostado de piel morena e interior suave y caliente.  Debo hacer una llamada telefónica.
Infraestructura destruida por tormenta.  Volteo a ver hacia la ventana, el cielo amenaza.  El precio del gas.  El estado se desploma como el cielo, como puentes y escuelas.  Té con leche y pan con strawberry jam.  Congreso, PNC, Presidios, Oriente Medio.  Mierda, me empiezo a hundir.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Quim Font - Bolaño (fragmento)

Uno de los personajes que más me gustan de "Los detectives salvajes" de Roberto Bolaño es el de Quim Font o Joaquín Font y creo que fue uno de los mas elaborados por el autor en todo el libro, si es que hay personajes mas elaborados que otros. Quim tiene una visión bastante lúcida desde su precaria salud mental. Desde su aparatosa conducta y su estrafalaria apariencia Bolaño le concede un equilibrio y un buen humor negado a las personas aparentemente en posesión de sus facultades mentales.  Quim parece poseer la capacidad de saber cuando tomarse la vida en serio y cuando no, quizás eso sea precisamente lo que lo hace ser un loco.  Y aunque a veces desvaría, algunas de sus frases merecen la seriedad o la risa del caso, ambas sin ningún asomo de burla.  Aunque yo no prefiera la "página técnicamente perfecta", sino la página perfecta, a secas.

Joaquín Font, Clínica de Salud Mental El Reposo, camino del Desierto de los Leones, en las afueras de México DF, enero de 197…

Charles Bukowski - Las mujeres del verano

las mujeres del verano morirán como la rosa
y la mentira
las mujeres del verano amarán
siempre y cuando el precio
no sea eterno
las mujeres del verano
pueden amar a cualquiera;
incluso a ti
mientras dure el
verano
pero también les
llegará el invierno
nieve blanca
y frío helado
y caras tan feas
que incluso la muerte
hará una mueca de horror
antes de
llevárselas.

Lambchop - OH (Ohio)

El disco de Lambchop del 2008.
Antes que nada debo confesar mi total parcialidad a la hora de hablar de Lambchop, todo lo que diga estará filtrado por el amor que puedo sentir por ellos. Esos tamices son aquellas preciosas canciones como The new Cobweb Summer o Nashville Parents o Steve McQueen o Something's going on o muchas otras.
Pero quizás sea cierto que con el anterior album Damaged, sentí cierto leve desencanto (jamás revelado), ahora puedo decir que mi encanto por la pandilla de Nashville se ha renovado.

Canciones preciosas, que mas puedo decir...

Descarga OH (Ohio)

Descarga éticamente disponible solamente para aquellos que estén imposibilitados de comprar el cd